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Disfrutemos de lo importante
Todos hemos pagado dinero para disfrutar del arte en museos, conciertos, teatros... ¿Es el hecho de pagar dinero lo que hace que valoremos lo que se nos presenta? o, por el contrario ¿es el arte en si mismo capaz de provocarnos placer sea cual sea el entorno en el que lo disfrutemos?
Esto quedó plasmado en una experiencia que realizó el periódico Washington Post en esa misma ciudad. El rotativo se preguntaba esto mismo: ¿Sería la belleza capaz de llamar la atención en un contexto banal y un momento inapropiado?
Para ello el 12 de enero de 2009 Joshua Bell, considerado uno de los mejores violinistas del panorama actual, si no el mejor; vestido con unos pantalones vaqueros, una camiseta, una gorra y su Stradivarius de 1713 valorado en 3.5 millones de dólares "actuó" el la estación de metro de Lénfant en pleno centro de la capital de EE.UU. durante 43 minutos.
En este tiempo pasaron por delante de él 1097 personas, en total fueron siete personas las que se detuvieron a escucharle de las cuales sólo una le reconoció. Al resto la música que salía de los dedos de un genio no les dijo nada.
Días antes de este "concierto" Bell actuó en el Boston Symphony Hall con un lleno completo y con un precio medio de las entradas de 100 dólares, en cambio en el metro Bell recaudó 32 dólares y 17 centavos, que fueron donados a la beneficencia.
Aquí dejo la secuencia acelerada de este concierto de Joshua Bell en el Metro de Washington
Personalmente me entristece que nadie repare en un genio haciendo música y que en algunos museos la gente se pare a "deleitarse" ante, por ejemplo, un lienzo gigante pintado de negro con una esquinita sin pintar y bajo el título de Iberia, (esto lo viví yo en el Guggenheim de Bilbao).
Me surgen varias preguntas:
- ¿Es el arte para elegidos?
- ¿Somos unos borregos que apreciamos lo que nos ponen delante, sea lo que sea?
- ¿Carecemos de capacidad de crítica?
- ¿Estamos tan inmersos en una sociedad que nos arrastra a la precipitación que no podemos detener nuestras vidas unos instantes para disfrutar de las cosas importantes?
Por favor, detengámonos a disfrutar del arte, de la naturaleza y de las personas que tenemos cerca. Hemos de valorar mucho más todas estas cosas porque todo esto es lo importante, es lo que realmente nos convierte en seres humanos plenos y lo que nos diferencia de los animales.
Por último, potenciemos nuestra capacidad crítica, tengamos nuestro criterio propio y eso se consigue, entre otras formas, escuchando y leyendo... leyendo mucho.
Lang Lang. La pasión por la música.
Este joven chino nacido en 1982 ha irrumpido en el mundo de la música de forma casi violenta.
Curiosa la manera en que Lang Lang decidió ser pianista, con tres años escuchó en un capítulo de los dibujos de Tom y Jerry la Rapsodia Húngara nº2 de Liszt y él cuenta que en ese momento cuando quiso tocar el piano, desde esa temprana edad en la que ensayaba seis horas diarias guiado por su padre, un exigente expianista que no logró tener oportunidades en la China que le tocó vivir, Lang Lang fue un niño prodigio que, por donde iba asombraba.
Lo que me gusta de este pianista es la forma que tiene de entender la música, quizás no muy ortodoxo en las formas y en ocasiones en el fondo, Lang Lang es pura pasión y su manera de llevar al piano las notas de compositores como Rachmaninov, Liszt... no deja indiferente, seguro.
Su amor por la música le ha llevado a realizar, por medio de su fundación, el sueño de muchos niños con labores didácticas muy interesantes por todo el mundo.
Su forma de entender la vida y la música queda patente en las siguientes frases:
Mi encuentro con Lang Lang surge de una versión suya del Segundo Concierto de Rachmaninov. Cuando una pieza la has escuchado decenas de veces es muy difícil que te sorprenda la ejecución, pero esta me sorprendió por la forma de abordar ciertos pasajes de forma brillante, con una sonoridad nítida a la vez logrando fraseos en ocasiones exagerados pero justificados y coherentes dentro de esta manera de llevar a cabo esta conocidísima pieza.
Os dejo con una interpretación de este Segundo Concierto para Piano y Orquesta de Rachmaninov, si lo conoces verás otra forma de llevarlo a cabo y si no lo conoces disfruta de esta delicia musical.
Curiosa la manera en que Lang Lang decidió ser pianista, con tres años escuchó en un capítulo de los dibujos de Tom y Jerry la Rapsodia Húngara nº2 de Liszt y él cuenta que en ese momento cuando quiso tocar el piano, desde esa temprana edad en la que ensayaba seis horas diarias guiado por su padre, un exigente expianista que no logró tener oportunidades en la China que le tocó vivir, Lang Lang fue un niño prodigio que, por donde iba asombraba.
Lo que me gusta de este pianista es la forma que tiene de entender la música, quizás no muy ortodoxo en las formas y en ocasiones en el fondo, Lang Lang es pura pasión y su manera de llevar al piano las notas de compositores como Rachmaninov, Liszt... no deja indiferente, seguro.
Su amor por la música le ha llevado a realizar, por medio de su fundación, el sueño de muchos niños con labores didácticas muy interesantes por todo el mundo.
Su forma de entender la vida y la música queda patente en las siguientes frases:
- "¿Mi sueño? llevar la música a todo el mundo e inspirar a la gente. hacer que entiendan la experiencia positiva que supone la música. Es un lenguaje universal y ser pianista una gran responsabilidad."
- "Creo que, en el futuro, seguiré aprendiendo y transmitiendo lo que la música me hace sentir a mi."
Mi encuentro con Lang Lang surge de una versión suya del Segundo Concierto de Rachmaninov. Cuando una pieza la has escuchado decenas de veces es muy difícil que te sorprenda la ejecución, pero esta me sorprendió por la forma de abordar ciertos pasajes de forma brillante, con una sonoridad nítida a la vez logrando fraseos en ocasiones exagerados pero justificados y coherentes dentro de esta manera de llevar a cabo esta conocidísima pieza.
Os dejo con una interpretación de este Segundo Concierto para Piano y Orquesta de Rachmaninov, si lo conoces verás otra forma de llevarlo a cabo y si no lo conoces disfruta de esta delicia musical.
Primer movimiento: Moderato
Segundo movimiento: Adagio Sostenuto
Tercer movimiento: Allegro Scherzando
Claudio Arrau. Beethoven Op.111
Hoy quiero hablar de Claudio Arrau, pianista chileno fallecido en 1991, uno de los grandes de la historia.
De Arrau destaco por encima de todo su pulcritud y transparencia al piano sobre todo con los compositores románticos: Schumann, Chopin, Schubert... con unos tempos inigualables.
También es de destacar su grabación de las 32 sonatas de Beethoven, para mi extraordinarias las tres últimas. En estas tres últimas sonatas Beethoven consiguió una sonoridad desconocida en la época y que, desde mi punto de vista, Arrau extrae perfectamente. Por encima de las tres destaco la número 32 Op.111, sonata muy distinta al resto de la obra de Beethoven, en la que Arrau logra llevarnos a unas situaciones de una inquietud irreal que a través de una fuerza atormentada nos hace esperar una reflexión que no tarda en llegar. (esto me ha quedado un poco repipi, pero es lo que hay)
Quizás no es la sonata más apropiada para acercarse a la música clásica o a la obra de Beethoven y debe ser escuchada más de una vez, pero a mi me encanta.
Os dejo con esta sonata para piano de Beethoven nº 32 Op.111 en do menor por el maestro Claudio Arrau.
De Arrau destaco por encima de todo su pulcritud y transparencia al piano sobre todo con los compositores románticos: Schumann, Chopin, Schubert... con unos tempos inigualables.
También es de destacar su grabación de las 32 sonatas de Beethoven, para mi extraordinarias las tres últimas. En estas tres últimas sonatas Beethoven consiguió una sonoridad desconocida en la época y que, desde mi punto de vista, Arrau extrae perfectamente. Por encima de las tres destaco la número 32 Op.111, sonata muy distinta al resto de la obra de Beethoven, en la que Arrau logra llevarnos a unas situaciones de una inquietud irreal que a través de una fuerza atormentada nos hace esperar una reflexión que no tarda en llegar. (esto me ha quedado un poco repipi, pero es lo que hay)
Quizás no es la sonata más apropiada para acercarse a la música clásica o a la obra de Beethoven y debe ser escuchada más de una vez, pero a mi me encanta.
Os dejo con esta sonata para piano de Beethoven nº 32 Op.111 en do menor por el maestro Claudio Arrau.

